En el principio era una esfera. Mejor aún, muchas esferas.

“Las vi, siendo niño, en el Museo de San José de Costa Rica, la capital de mi país, que fue el único en el mundo que abolió el ejército desde el 1948, y quedé profundamente impresionado”, cuenta Jorge Jiménez Deredia, 51 años, mirada intensa, manos fuertes, una sonrisa dulce enmarcada por una barba corta, como lo son también sus cabellos sal y pimienta. “Las habían creado, puliendo el granito, los indios Boruca hace 1.700 años: son la única escultura abstracta antes de Cristóbal Colón, quien llegó a Costa Rica en el 1502, durante el último de sus cuatro viajes”.

De esas esferas, existían muchísimas, más o menos grandes: pesaban hasta 15 toneladas y en el terreno estaban alineadas – según esquemas, cálculos y principios que todavía no logramos comprobar – con los astros y el movimiento del sol. Fueron movidas en la década de los 40, para dar lugar al cultivo intenso del banano, impuesto por la industria norteamericana y así, en gran parte, se perdieron: alguien se llevó una a su casa, otras fueron colocadas frente a edificios públicos y algunas por suerte, terminaron en el Museo. Ciertos dibujos de algunos arqueólogos americanos de esa época documentaron el modo en que se colocaron;…“hoy día, yo he catalogado más de 60 de esas esferas y el Museo tiene en programa pedir, a quien esté en posesión de alguna, que la entregue, a fin de realizar una investigación profunda. Estaban todas en una pequeña área del Pacífico: testimonio precioso de una civilización - no Maya, ni Inca - que vivió por más de 4.000 años”.- En el principio era una esfera. Mejor aún, muchas esferas. “lo que era su verdadero significado, lo entendí solamente después de muchos años, durante los seis que pasé en Florencia, estudiando Arquitectura: cada día, recorría la misma calle; me detenía a mirar el “bugnato” del Palacio “Medici-Riccardi”; observaba por largo tiempo la cúpula de Brunelleschi, que tenía una esfera sobre la linterna; dentro de mí se agitaba esta ciudad toda erguida hacia lo alto, hacia el cielo. Entendí que la esfera es el mismo círculo de Leonardo y su “Uomo Vitruviano el del Estudio de las Proporciones” Así relacioné el arte y la arquitectura de Florencia con las creaciones redondas de los Borucas de mi infancia. Sin esta ciudad, probablemente nunca lo hubiera entendido. Por eso desde entonces la he amado profundamente: la ciudad que en el 1840 Alexandre Dumas llamó “El Dorado de la libertad individual” y que ha sido uno de mis fundamentos en el descubrimiento de una identidad profunda que va más allá de las apariencias.



 



 

...“Las esferas de mi infancia constituían un puente entre espiritualidad y razón; representaban la unión de un grupo étnico. Por medio de ellas los Borucas describían parte de sí mismos, justificaban su propia existencia”…- Explica Deredia, un artista que acompaña el mármol con las páginas de Carl Gustav Jung (…“en la Academia de Bellas Artes de Carrara, mi tesis se basó en una lectura de las deformaciones anatómicas en la escultura de Giovanni Pisano”…) y sabe contar antiguas e intrigantes leyendas, tal vez oídas en su niñez, pero luego, ciertamente reelaboradas: - …“Las montañas blancas son lágrimas de estrellas y nosotros venimos de las estrellas: somos polvo de estrellas; el producto de una evolución: el derivado de un proceso cósmico en el cual participamos con el acto creativo.”…“La verdad está escrita en nuestros corazones, y no en las ideologías.”…“Esculpir es recordar: el mármol es una superficie suave, que respira y muta su aspecto, requiere la misma paciencia de la gota de agua que, excavando la caverna, altera la forma de la piedra.La modificación de la materia es un tiempo místico porque repite y eterniza el milagro fundamental de la creación”…


En el principio, era una esfera. Mejor aún, muchas esferas. “ Sí, -nos dice Jorge - puede ser que aquella vez, en el Museo Nacional de San José, entendí que no podría hacer otra cosa en la vida, más que esculpir, relacionándome cada día más, con aquellas obras maestras de sencillez y de profundidad, a pesar de que mis padres hubieran preferido que me graduase de médico o de ingeniero…, pero éste era el único camino posible para mí.”

…“No ha sido fácil, pero creo haberlo logrado”. - Ha seguido siempre su propia vocación, nunca ha querido aventurarse en otro trabajo, ni aún en los momentos más difíciles, y de eso se jacta. Una testarudez, ciertamente de pocos, una determinación que muchos no hubieran tenido; pero también es bastante modesto para no recordar, sino cuando se lo preguntan explícitamente qué cosa significa ser, en medio milenio, el primer artista no europeo presente en la Basílica de San Pedro...¿Qué cosa se experimenta al haber participado en tres bienales de Venecia?...¿Qué quiere decir, para quien ha dejado a los veinte años, sin la aprobación de sus padres y de una manera (-lo veremos-) un tanto aventurera, el reconocimiento de su propio país lejano?..¿Por qué una escultura suya de cinco metros de largo, se encuentra ahora en Costa Rica, en los jardines de la Casa Presidencial y otra está en frente del Teatro Nacional? - Una historia bella: en 1890, la famosa soprano Adelina Patti, voz estupenda muy bien pagada, y muy caprichosa, excluye el país de una tournée en América, porque no tenía un lugar adecuado para recibirla. Durante siete años con mano de obra europea y cargando las exportaciones de café con un impuesto, los ciudadanos construyeron un teatro similar al de la “Opera de París”, y cuando la soprano se ofreció para cantar los ciudadanos declinaron su oferta.-

En el principio era una esfera, mejor aún muchas esferas. …“Yo no amo los ángulos, - explica - porque los pliegues complican la vida. La forma ideal es la esférica. Trato de representar lo que nosotros vemos del mundo, pero a la vez, también su esencia más íntima y profunda. He hecho muchas cosas, solamente porque sentía dentro que tenía que hacerlas: como si una fuerza misteriosa me lo hubiera impuesto. Por ejemplo, esa estatua en San Pedro yo sabía que tenía que hacerla costara lo que costara”…(La estatua mide 4,60 m . de altura, casi 5 metros y medio incluyendo la base, y pesa 32 toneladas (veinte solo la escultura).

Desde el 20 de septiembre del 2000, fecha en la que el Papa Juan Pablo II la develó, la estatua está colocada en el nicho central del transepto izquierdo exterior de la Basílica , comúnmente llamado “de San José” : único, de todos los de ese perímetro del edificio, que Miguel Ángel tuvo el tiempo de ver terminado. Representa a Marcelino Champagnat, un personaje absolutamente singular, que desde el 18 de abril 1999, por voluntad del Papa Wojtyla, es un Santo de la Iglesia. Además de sus muchos méritos, Marcelino Champagnat tiene un primado: ha sido uno de los más rápidos en ser elevado a la gloria de los altares, y a ser celebrado, bajo el perfil artístico, en el máximo templo de la cristiandad.

Por circunstancias distintas, la escogencia para realizar la obra, cayó sobre Jiménez Deredia. Lo conocí después de aquélla escultura, casi por casualidad. Hoy es una de las personas que más aprecio. Aún más, es uno de los personajes más interesantes y estimulantes que yo conozca. Hace algunos años me contó su historia: …“Cuando tenía seis años, a nuestra tierra llegó la vacuna contra la poliomelitis. Todos, padres y siete hijos, nos vacunamos. Mi padre, que cuando joven había sido afectado por este mal, de manera afortunadamente leve para aquel entonces, después de la vacuna quedó completamente paralizado, en cama durante un año; con la posibilidad de mover solamente la cabeza. Después, poco a poco y con grandes esfuerzos, recuperó algunos movimientos; me quería siempre a su lado, porque temía caerse. Durante ocho años, nunca lo dejé, ni por un momento. Y él, apretando los dientes y casi arrastrándose por la tierra, con sus manos construyó una casa para todos nosotros y luego, una segunda, a orillas del mar.”…

 

... “A los veintidós años, gané una beca de estudio para venir a Italia. Conmigo estaba Giselle mi esposa. Cuando la beca se terminó, que era de siete meses, rompí el boleto de regreso, sentía que tenía que quedarme en Italia, vivir cerca de las canteras de Carrara, aquéllas de Miguel Ángel, tal vez cerca del mar, en donde vivo ahora. Durante siete años no tuvimos el dinero para regresar a Costa Rica, a lo largo de once años no pudimos tener calefacción en nuestra casa y a Esteban, nuestro hijo, que ahora tiene 28 años, un master a nivel profesional y la magnífica experiencia de haber trabajado en las Naciones Unidas, por las noches le poníamos, debajo de las cobijas, ladrillos en los pies, calentados en la chimenea y cubiertos con ropa.”… “Pero nunca me reduje, ni me doblegué a trabajos que no fueran los míos: iba donde un amigo, le enseñaba un dibujo, le pedía 150.000 liras para realizar para él, la escultura que había pensado. Mi esposa y yo siempre hemos sabido que podíamos gastar solo una quinta parte de lo que ganaba vendiendo cada obra, todo los demás sería para hacer otras esculturas: había que pensar en el taller, en los materiales. Mientras tanto, estudiaba en la Academia de Bellas Artes y luego Arquitectura en Florencia.”…

Pero…¿un artista ya famoso, invitado a Venecia a las bienales del 1988, 1993,1999; uno, cuya escultura monumental desde el 1989 domina en París los Jardines de América Latina en la “Porte de Champerret” y cuyas obras están expuestas en once países distintos, ¿Se ha hecho también rico? …“ No lo creo, y sobre todo, no lo necesito. En más de una cama no puedo dormir, y si como mucho, me enfermo”… Nunca un café, raramente una copa de vino, “solamente en compañía”. Deredia se levanta cada mañana a las seis, desayuna con un vaso de agua, de las siete a la una, y de las dos a las ocho de la noche, trabaja en su taller. A las nueve de la noche ya está durmiendo.

Regresa a su país una vez al año. …”Me fuí sin pedir permiso. Para mi padre debió de haber sido un golpe muy duro, pero tenía que hacerlo. No nos escribimos, ni llamamos por teléfono, pero transcurrimos juntos treinta días de 365”…

 



De tres modelos que inicia, destruye dos, porque no lo convencen; pero cuando “siente” que debe de hacer algo, ni los cañones lo echan atrás. Por lo demás, toda su obra ha sido influenciada por inspiraciones “elevadas”, una inspiración que no es solo terrenal. Así nacen varias de sus Composiciones cósmicas en donde encontramos nuevamente las esferas nativas; o las estupendas Génesis (según mi opinión, sus dos mejores expresiones y ciertamente las más elevadas), en donde, paso a paso (generalmente los pasos son cuatro) una esfera transmuta en una mujer encorvada, como los Poemas ancestrales o la Búsqueda del mito.

De ahí nació el interés que tuvo por él Pierre Restany, un guru de la crítica francesa, que ha sido también el poeta inspirador de otros grandes artistas, como Ives Klein, César, Arman y que desgraciadamente murió en el 2003. Deredia no pasa inobservado, tiene un rigor muy profundo- …“¿Qué comprador de mi obra recuerdo con más placer? Una mujer con pocos medios económicos, que redondeaba su salario limpiando casas. Cierto día, mientras estaba aseando mi casa, vio algunos dibujos y me pidió que se los vendiera, le respondí que costaban mucho, tal vez demasiado para sus posibilidades. Insistió: me dijo que los pagaría un tanto al mes. Entonces le dije que me los pagara cuando pudiera. Cada mes, me traía la plata, nunca falló con el dinero…y no era poco para ella. Ahora, el restaurante preferido de mi esposa y mío es el de su hija.”…


 

¿Ha dicho alguna vez que no a un cliente? - …“Sí, una vez, pero no le diré el nombre. De todas maneras no fue en Europa. Había comprado una escultura y en su casa tenía Picassos, grifos de oro, diamantes en la manivela del automóvil, pero cuando entramos, humilló a un camarero porque los ángulos de un tapete estaban mal acomodados. Sucesivamente me pidió más esculturas: nunca se las vendí.”…

Porque Jorge Jiménez Deredia es así: coherente, “hecho de una pieza” como el mármol que trabaja. Prefiere el gris de Carrara y es un gran experimentador: ciertas composiciones suyas, en ladrillos, cerámica y aluminio, fueron, sin que él lo supiera, la portada de la guía de la Editorial electa para anunciar la Bienal del “ 93” . Ahora desde hace algunos años, además del mármol trabaja el bronce: …“fundiciones con la técnica de la cera perdida, como antes”,… sabe ser, de vez en vez, abstracto y figurativo.

Del Papa Wojtyla, que lo encontró el día en que inauguró la escultura en la Basílica de San Pedro, sin corbata, …“hasta la edad de 13 años tuve que usarla, desde ese entonces nunca más la he vuelto a usar”…recuerda que…“el Papa Wojtyla ha sido una presencia muy fuerte, una figura increíble; emanaba un inmenso carisma: alzó sus ojos y los fijó en los míos, que nunca olvidarán aquel momento”…

Ha trabajado mucho tiempo en la Basílica , sin que nadie le preguntara por los menos si era creyente:…“Creo ser profundamente religioso, pero no digo nada más. Del resto, en San Pedro existe una escultura de Berthel Thorvaldsen, que era protestante, eterniza al Papa Pío VII Chiaromonto, quien fue arrestado por Napoleón”….

Es un volcán de ideas, a la búsqueda continua de los motivos profundos por los cuales estamos en este mundo. Su proyecto más reciente es una realización que, como siempre, “siente” que tiene que hacer. Todas las civilizaciones precolombinas, desde Canadá hasta la extrema punta meridional de la Tierra del Fuego, explica, han tenido siempre algo que las unía. Una esfera, como la de los Borucas; o un círculo, como en las poblaciones del Centro, Norte y Sur América. Él quiere reunir esta disiecta membra, sacar al menos un reflejo de aquellas antiguas culturas; reunificarlas en aquel símbolo sin ángulos que era el de ellos. Y quiere hacerlo con una exposición que recorra, simultáneamente, todas estas tierras:… “Un grupo arquitectónico, o escultórico en cada uno de estos nueve países, de Canadá a los Estados Unidos y luego hacia México, Guatemala, Costa Rica, Colombia, Perú y Chile, para finalizar en la Tierra del Fuego, en Argentina”… - Aún antes de tener seguro el financiamiento, ya está trabajando, se diría, como un ciclista: cabeza hacia abajo, concentrado en el camino.

Le pregunté ¿Por qué? Me respondió: …“La mía es una utopía: recuperar el sentido de la circularidad, que en el hombre, existe desde siempre”… “Además, la esfera es la expresión perfecta de la globalidad universal que estamos viviendo”… Y si Deredia tuviera una varita mágica y pudiera realizar un solo deseo… ¿Cuál sería? Reflexiona un momento y luego responde: …“ Seguramente esculpiría una cantidad infinita de esculturas, no quisiera nada más, no podría hacer otra cosa...”…“Un artista”…Y quiere decir todo: “El arte es la suprema manifestación de lapotencia del hombre, concedida a raros electos”, escribía Tolstoi. “No enseña nada, sino el sentido de la vida”, afirmaba Henry Miller. “La única cosa limpia sobre la tierra, aparte de la santidad”, según el narrador francés del ochocientos, Joris-Karl Huysmans, que pareciera responder a una “llamada” profunda, remota, probablemente ancestral; a la que Deredia responde siempre, en su propia totalidad integral, porque …“ Sé que nací para ésto, entiendes?...” Y tal vez, sobre su “Ruta de la paz”camina desde siempre, casi sin saberlo: desde su nacimiento en Costa Rica o desde que a su apellido Jiménez quiso agregar el nombre del pueblo en donde por primera vez abrió sus ojos, un delicioso pueblito que tuve la posibilidad de conocer y, que se llama Heredia. De esta manera Jorge se convirtió en el escultor que soñó siempre ser. Ahora, es famoso también. Sus obras están expuestas en lugares públicos, en tres de los cinco continentes (le falta solo África y Oceanía):…“ Pero esto es más de lo que esperaba, pues no vivo y trabajo para eso”… Es cierto, lo hace solo porque “siente” que tiene que hacerlo. Si se le reconoce, por ejemplo, a los sacerdotes, ¿por qué no decir que Jorge Jiménez Deredia es un escultor con vocación? Un hombre laico y religioso a la vez: ya sea por la forma en que elabora sus ideas, que no son solamente terrenales: ya sea por el modo como trata la materia con la que trabaja: mármol o bronce. Y, sin lugar a dudas, por la manera en que sabe y quiere vivir.



Fabio Isman

* Fabio Isman è giornalista, vive a Roma; lavora come inviato speciale a Il Messaggero, nella cui redazione è entrato nel 1970; da 25 anni si occupa prevalentemente di Beni culturali, in Italia e nel mondo.